marzo 27, 2005

Con los momios 185 a 1.

Firmaría con plena convicción el artículo de esta mañana del comentarista Glen Flabbergasted acerca del juego México 2 vs EEUU 1. Flabbergasted, con lo mal ponderado que ha sido en Norteamérica y pese al ninguneo que persiste en nuestro país desde su famoso pleito con Imevisión en 1988, lo ha puesto así de simple:

El efecto antigravitatorio del 2do. Tiempo con el ingreso de los extremos Alberto Medina y Ramón Morales, si bien dio mediano resultado y sólo provocó sustos, fue una amenaza de bomba a la historia del fútbol mexicano. Si Lavolpe afina ese mismo vértigo en un equipo duro de roer (como el que ha jugado la Primera Fase de los últimos tres mundiales) México puede ser Campeón del Mundo.

Para Flabbergasted, "puede ser Campeón del Mundo" significa que puede ser Campeón del Mundo y también, en una valiente ambigüedad, que puede quedar eliminado en el hexagonal de CONCACAF. Se sabe que en 1985 Bora Milutinovic pidió al Atlas de Guadalajara nacionalizar a Roberto Masciareli para contar con un extremo nato, viejo veneno contra la seriedad del Mundial. Sin entrar en detalles, lo que Glen Flabbergasted quiso decir —Mr Phuy sale al quite, Glen, pero trata de valerte por ti mismo— es que para ser Campeón del Mundo hay que treparse a Semifinales, y para acceder a Semifinales se requiere una buena camada, cierto amor al vértigo y verse favorecido por el rebote de las circunstancias. Brillante originalidad, Glen, templado como siempre.


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marzo 19, 2005



Champions League 2005
Cuartos de Final

El Inter

Como no puedo explicar a Juan Sebastián Verón como futbolista, lo explico como tópico. Me interesa diez veces más que Ronaldinho y quinientas más que Adriano. De momento, a Mr Phuy le basta decir que el fútbol de Verón es un tecito para días gloomy, a pesar de lo mal empaquetado de su propuesta y el galope desorientado que lo distingue. Según se dice, como médula espinal de sus equipos Verón ha sido, y es, infértil. Fútbol estorboso. Estoy de acuerdo, excepto en la encantadora Argentina de la fase clasificatoria al Mundial 2002, que fue mi segundo amor hasta hace poco; excepto en el Lazio; excepto catorce domingos en el Mánchester; excepto venticinco minutos en un muy rudimentario Chelsea que jugaba en cuclillas. En esta versión del Inter de Milán, con Vieri y el propio Adriano esperando balones, Verón hace gárgaras con el veneno en lugar de lanzarlo. El entorno es triste, comienza la desesperación y viene lo más extraño, balones que emanan con rareza haciendo pensar en el ayer y picotazos en el vientre. Vaya ciudad monstruosa.

El Lyon
Treinta años. Treinta años en ese horrible sitio. Recientemente, cuando pienso en mis treinta años de trabajo, no puedo recuperar en la memoria un sólo día verdadero, tan sólo herramientas, sonidos, situaciones abstractas, tareas que se extendían por días y meses como un eterno puente colgante al que la neblina ha cogido de los extremos. Lo único que recuerdo en perfecto detalle es cuando quebraste nuestra rutina con una carcajada silvestre y nos leíste aquel chiste del City Hall que venía en el Reader's Digest. A duras penas podías contarlo sin doblarte de risa. Recordarlo jala las comisuras de mis labios hacia polos opuestos y sucede a mi boca, acartonada como es, lo que al puente colgante. Sylvian Wiltord es una jarra de sangría en el parque, fresca y ruidosa entre cubos de hielo, vertida sobre un grupo de niños que aprovechan la tarde con voluptuosidad, si cabe la palabra. "Brinquemos fuera de la cama, vámonos al City Hall... ", decía la broma, más o menos. Te reías tanto.

El Chelsea
Ante el ruidajo de quienes sólo buscan goles, un buen esquema defensivo hace que los jugadores se vean a sí mismos en una misión espiritual, de ayuno y abstinencia, selecto grupo de samurais que olvidan el mundo exterior y se entregan con profundidad a técnicas preventivas, no sólo respetables en su pureza sino hasta hermosas. Para otros, el gol es un júbilo; para éstos, evitarlo es el nirvana. El Chelsea de Mourinho lleva 9 goles recibidos en 29 partidos de la Liga Premier, un registro que asusta. Busca en cualquier tabla, del país y el año que prefieras, no hallarás nada igual. El caparazón retráctil de Gallas / Carvalho / Terry se endurece, pero no termina allí. Claude Makelele levanta el cuello de la cobra, Frank Lampard le da cerebro y el dúo Drogba / Gudjohnsen tira una mordida que siempre pega al cuello; todo ello en ausencia del fenomenal Arjen Robben cuya lesión priva a la Champions League de su mejor elemento. Ya basta de sífidos, basta de caudillismo y libélulas. Bienvenidos sean los teóricos y malditos los teoricistas. Disfruto de lo lindo el ascetismo del Chelsea y espero que gane la Copa de Europa, pero el entrenador Mourinho es una figura insoportable. Su arrogancia es la misma de un adolescente, y saco el tema porque a un adolescente le perdono todo. La adolescencia es la Humanidad que languidece... pero Mourinho. Se viene el cierre de la temporada y Mourinho logró un equipo sólido, concéntrico, con tal fiereza de ideas que ninguno de los muchachos aspira a samurai. Por el contrario, son gendarmes dispuestos en círculo que aplauden su hombría, enseñan músculo y se presumen el falo unos a otros.

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